Piel que invita a ser contorneada de colores entre
mezclados, palidez fresca de lo reluciente, como un niño con juguete nuevo, te
escondes en los rincones más profundos, debían advertirme, tenían que advertirme
que mis ojos no debían mirarse ante el espejo del mundo, debían advertirme que
la luz cegadora del cosmos se encontraba en el punto exacto de cuando una
mirada puede cruzar la mortalidad.
Tienes la frescura en el alma, en los ojos, en los pasos, eres un ser fresco.
¿Y qué es ser un ser fresco?
Es ser tú.
