Equivocada, de errores, de errar, de era
de maldecir, de olvidos
ya construí mi barca de deshonras, de deshonestidad
pensé nunca preguntármelo, pero en este momento todo mi
inunda, un cierto desagrado mortal de esos con furia y euforia plagada de un
poco de decepción
La melancolía la llevo en mis rincones, en la marea alta de
mis constelaciones, el ser divino quiere ya ser terrenal y las palabras no
bastan para saciar el hondo pesar que llevan estos pasos, tan cansados, tan
agotados de vivir de intentos…y solo me pregunto, si ha valido la pena…caminar por
cuestas, atravesar jardines, creer ver la luna de día, contemplar el sol de
noche, desde hoy llevo el temor que deja el estomago lleno de gusanos exaltados
de miedo, desde hoy camino por una soga, desde hoy le temo a todo, a la naturaleza,
a mis manos, a las casas y a mí.
Lo bueno y lo malo no me calza, no distingo una de la otra,
debe ser así para quienes viven tratando de ser sin deshacer. Siempre terminare
dañando a lo que más dedico cierto
tiempo, dañando a lo que entrego mi lado más salvaje, la intensidad sonora de
las flores puede cautivar el universo más deseado por reyes y magos,
extraviarse en soledades manejables podría ser el cautiverio para cualquier
alma llena de colores irradiantes, pero qué hacer cuando la vida pasa lenta, y
uno nació con el peor de los defectos…aburrirse de todo, hasta de sentirse
bien.