jueves


Equivocada, de errores, de errar, de era
de maldecir, de olvidos    
ya construí mi barca de deshonras, de deshonestidad
pensé nunca preguntármelo, pero en este momento todo mi inunda, un cierto desagrado mortal de esos con furia y euforia plagada de un poco de decepción

La melancolía la llevo en mis rincones, en la marea alta de mis constelaciones, el ser divino quiere ya ser terrenal y las palabras no bastan para saciar el hondo pesar que llevan estos pasos, tan cansados, tan agotados de vivir de intentos…y solo me pregunto, si ha valido la pena…caminar por cuestas, atravesar jardines, creer ver la luna de día, contemplar el sol de noche, desde hoy llevo el temor que deja el estomago lleno de gusanos exaltados de miedo, desde hoy camino por una soga, desde hoy le temo a todo, a la naturaleza, a mis manos, a las casas y a mí.

Lo bueno y lo malo no me calza, no distingo una de la otra, debe ser así para quienes viven tratando de ser sin deshacer. Siempre terminare dañando a lo que más  dedico cierto tiempo, dañando a lo que entrego mi lado más salvaje, la intensidad sonora de las flores puede cautivar el universo más deseado por reyes y magos, extraviarse en soledades manejables podría ser el cautiverio para cualquier alma llena de colores irradiantes, pero qué hacer cuando la vida pasa lenta, y uno nació con el peor de los defectos…aburrirse de todo, hasta de sentirse bien.