A veces preguntar esta demás,
siempre que no se qué contestar, salgo huyendo, desconocida de mi instinto,
como libro en blanco me encuentro con dibujos resientes, dibujos hablantes, que
se quedan fijos, perpetuos en los ojos, como pestañas, como nubes, siendo parte
de todo y pasando a ser nada, en una caja de recuerdos. No tengo respuestas, ya
ni a la cobardía puedo inculpar.
Por mi...por mi…por mi que...
Por mi...por mi…por mi que...