viernes

Pasa que en algunas horas, que son casi siempre lejos de la puntualidad, me entra esta locura lejana de compañías y de desgastes, temores inmensos obsesionados, hacinados, como enajenados de querer, de ir y de venir. Pero qué esperar del olvido, de la isla formada por sentirse limitada, no se puede construir a base de ilusiones, ni se puede recorrer sin un camino creado.

Cuando en pleno vuelo, viene el viento y te corta las alas, es difícil volver a ser una misma. Y esta, mi parte más sensible me pide a gritos salir, pero yo, la parte acobardada, más graciosa, mas cómica y relatora, prefiero beberlas con dos hielos y sin ganas.