viernes


Carta ultima.

Si supieras que te espero todas las horas que componen el día, que aguardo tu regreso, que el silencio me está estorbando entre las manos, si supieras que se que ignoras mi mundo, si supieras que se que ya no sabes qué es ser, si supieras que ya no te importo, si solo me dejase de importar. Y ya no puedo más, no puedo seguir sonriéndote, no puedo seguir tan cerca reluciente mientras que se me embarra la palabra y el sentimiento, las acciones hablan por sí solas y yo…yo ya te deje de importar…es tiempo de volver, de volver donde nunca debí salir, de donde nunca debí despertar, de donde miraba el mundo, pero no me detenía a observar. Solo esperaba esa señal, esa que dijera que signifique algo, pero después de todo no eras un príncipe, ni un extraterrestre, eres un humano, tan humano como todos, con los testículos llenos de mentiras, con la palabra sacada de libros de vida, el que calza perfecto para robarse latidos, eres eso solo eso, y me di cuenta, luego del llanto diario, de la soledad multitudinaria y de la risa fingida.