miércoles


Nadie va entender como cambie el color de mis huesos, me han quitado las ganas, le han puesto más gris al cielo, han dejado que pasen los sueños y la alegría solo reina al ver una Mata en medio de mi jardín, la Mata mas frondosa del universo; Planeta, planeta, quiero volver a mi planeta, me he quedado extraviada en extrañas tierras; no me reconozco. He vuelto a ser todo lo que nunca fui, soy el cenicero del mundo, de la pena que viene con sonrisas y el invierno se ha quedado habitando mi cabecera de olvidos, más olvidos y unos tantos recuerdos. No te sorprendas todas las veces que me miras y no me reconoces, no te sorprendas por todas las palabras que hacen herirte, no te sorprendas si camino junto a ti sin observarte, no te sorprendas si hoy soy una desconocida…yo, yo, sí yo…no me sorprendí cuando caminaba en el otro lado de la vereda, pagando estar enamorada y ciega de escalofríos multicolorísticos, tan característicos míos, cuando suelo sentirme por medio segundo de la vida del cosmos, ¡Oh sí!, por medio segundo creí estar enamorada.

La lentitud del mundo enloquece cuando el caminar no es mutuo, es entonces cuando aceleran las alas y buscan algo, algo, algo que saque la mejor parte del ser.









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