miércoles


Me come la lengua por dentro, la respiración me queda tartamuda y el escalofrió se convierte en calidez constante, insinuante de un mal andante. Quizás me morí toda una vida y revivo cada día solo por cinco minutos, tan frágiles, tan escasos, tan perdurables del recuerdo.

Calando las lagrimas de mis letras mal hechas, subiendo y bajando  las cortinas por si entra el sol a mi vereda, apartándome de los caminos mal trazados y siendo escudo ante mis rendiciones, siendo oídos ciegos y ojos sordos, no quiero escuchar miradas no quiero leer voces.

Detener el tiempo seria homicidio a mi alma, salir seria apuñalar mi interior, caminar con mis soledades, caminar cabizbaja, caminar hiriéndolo todo, marchitando lo florecido y borrando lo escrito.