miércoles


En conjunto
Una palidez en el pecho, una estrella con sabor entre espacios gigantes ensordecidos por las pestañas. Tus alas inquietas me invitan a entregarnos al deseo incontrolable que grita en las palmas, en la forma infinita de tus miradas, tratando de escapar del cristal que nos separa, puede convertirse esto en el peligro feroz del miedo continuo, en el auxilio constante como dándole la espalda a la escalinata nocturna, avanzando en cuadriláteros pasionales, descubiertos por  urgentes besos de la eterna búsqueda de un frágil segundo, uno que rescate la esencia secreta de las complicidades. Que redescubra destellante tu azulado sentir en mis labios ebrios.
…y…si… ¿Te beso?
Bueno vos guiña y yo estaré ahí, a centímetros.