En conjunto
Una palidez en el pecho, una estrella con sabor entre
espacios gigantes ensordecidos por las pestañas. Tus alas inquietas me invitan
a entregarnos al deseo incontrolable que grita en las palmas, en la forma
infinita de tus miradas, tratando de escapar del cristal que nos separa, puede
convertirse esto en el peligro feroz del miedo continuo, en el auxilio
constante como dándole la espalda a la escalinata nocturna, avanzando en cuadriláteros
pasionales, descubiertos por urgentes
besos de la eterna búsqueda de un frágil segundo, uno que rescate la esencia
secreta de las complicidades. Que redescubra destellante tu azulado sentir en
mis labios ebrios.
…y…si… ¿Te beso?
Bueno vos guiña y yo estaré ahí, a centímetros.