Un silencio se despertó en mi alma, me acurruque tanto que logre esconderme dentro de mi misma, en pasillos tormentosos donde es de noche siempre y llueve desconsoladamente.
Las palabras mienten, pero los ojos no. He invitado al silencio a mi mesa y con afán me respondió : siempre y cuando sea huésped por varias lunas de tu boca.